¿Qué se dicen los mayas de esta vasija?

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jueves, 4 de junio de 2009

EL JUEGO DE PELOTA

Desde varios siglos antes de Cristo los mesoamericanos jugaron a la pelota. No fue un deporte, no fue un entretenimiento, fue la formalización de una idea religiosa, un ritual cosmológico de trascendental importancia. En la cosmovisión de los pueblos antiguos de Mesoamérica el origen de la vida, y por ende el origen del hombre, estaba relacionado con el establecimiento de un espacio y un tiempo en el que pudieran realizarse tales expectativas. El espacio y el tiempo lo producían los astros al moverse. Con su aparente ir y venir, de manera rítmica y previsible, el sol, la luna y Venus, principalmente, producían las condiciones de toda la creación, y del objetivo máximo que las potencias originarias se habían fijado con ella. El ser humano. Por ello, el juego de pelota reproducía las condiciones primeras en que tal acontecimiento tuvo lugar. Era un rito de conservación del universo, de "re-creación" del mundo, que, al actualizar el momento del origen, permitía la continuidad de lo creado. La pelota, de caucho, maciza, representaba el astro, y los jugadores, que personificaban a las fuerzas creadoras, golpeaban esa pelota para llevar adelante el simulacro de la escena en que el firmamento se llenó de movimiento por primera vez. Los astros circulaban por el cielo y se hundían en el inframundo cuando desaparecían de la vista. Y, como colofón, para alimentar esas fuerzas inacabables, había un sacrificio humano, pues la vida se podía transmitir de los hombres a los dioses. Cientos de edificios para el juego de pelota se diseminaron por toda el área, como si fueran iglesias en una ciudad moderna, hay sitios, como El Tajín, en Veracruz, que tiene 17 de tales patios sagrados, y hay uno enorme en Chichén Itzá, en Yucatán, que incluye unos relieves donde se ve claramente la decapitación de un jugador. No se podía tocar la pelota con las manos o los pies, y de ahí que no solamente constituyera el juego una demostración de habilidad especial sino también una coreografía de magníficos valores plásticos.

1 comentario:

Pablo A. Mumary Farto dijo...

Es indudable que el juego de pelota tuvo un alto contenido ritual y religioso, pero hoy en día existen teorías que apuntan a que además de este cometido tenía otro(ese que usted niega) deportivo y de entretenimiento, es decir, no siempre era ritual. Autores como Ramzy René Barrois afirman esto y ponen sobre la mesa toda una serie de tesis, bien trabajadas, que aportan nuevas concepciones a la tradicional visión ritualizada del juego de pelota. ¿Qué piensa usted acerca de las teorías de estos autores?