¿Qué se dicen los mayas de esta vasija?

¿Qué se dicen los mayas de esta vasija?

sábado, 13 de septiembre de 2008

COBÁ

El verano que los miembros del Departamento de Antropología Americana de la Complutense pasamos en Cobá (Quintana Roo, México), a pocos kilómetros del Caribe, fue tal vez uno de los verdaderamente apasionantes de mi vida profesional. El lugar no sólo es de los más interesantes desde el punto de vista de la arqueología, pues se trata de una de las ciudades más grandes y ricas de la civilización maya, un asentamiento que parece típico del Petén de Guatemala pero que se ubica mucho más al norte, lleno de grandes pirámides, estelas, monumentos con inscripciones y otros elementos característicos del apogeo clásico, sino que se emplaza en un paisaje tropical de una exuberancia y belleza fascinantes. La flora es variada y arrolladora -incluso agresiva en ocasiones- y la fauna es tan importante que llegan estudiosos de todos los rincones para estudiarla, sobre todo herpetólogos entusiamados por la cantidad de serpientes que por allí pululan. Nuestro cometido era identificar, registrar, catalogar y describir los monumentos pétreos esculpidos o con inscripciones, y a ello nos pusimos, algo temerosos los primeros días por el desfile incesante de serpientes de cascabel, serpientes coralillo y otros terribles y amenazadores reptiles que pasaban a nuestro lado. La selva cerrada era en sí misma un peligro, y tuvimos buen cuidado de no penetrar sin guía en ella en búsqueda de esculturas, porque la posibilidad de perderse es muy alta y la deshidratación consecuente, con efectos a menudo irreversibles y mortales, casi segura. Pero las lagunas, los majestuosos árboles, el verde lujurioso y exultante de vida, y, también, la buena comida y excelentes bebidas frías del hotel Villas Arqueológicas, nos hicieron la estancia en Cobá tan agradable como unas buenas vacaciones en los mejores rincones paradisíacos del planeta.